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Memoria, Verdad y Justicia : Visibilizar lo invisible

  Treinta y  nueve años pasaron de aquel 24 de marzo de 1976 en el que la Argentina ingresó en una noche que invisibilizó la vida, que "desapareció" la vida, y visibilizó la muerte, sin embargo cuando la dictadura entró en caída libre se materializó una acción colectiva artística bautizada como el "siluetazo", encargado de hacer visible lo invisible, en ese reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

  En 1979, en una entrevista periodística, el dictador Jorge Rafael Videla dijo una frase cínica: "Le diré que frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No está muerto ni vivo… Está desaparecido". A partir de aquí, la palabra "desaparecido", tanto en Argentina como en el exterior, se asocia directamente con la dictadura de 1976, ya que la desaparición sistemática de personas que se oponían al régimen fue el principal mecanismo de terror.

  Otras dictaduras de Latinoamérica y el mundo también secuestraron, torturaron y asesinaron por razones políticas, pero no todas ellas "desaparecieron" las huellas del crimen. Durante los primeros años de la dictadura cívico militar, las formas de expresar la oposición al régimen estuvieron severamente acotadas y casi inexistentes.   Las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas fueron pioneras en hacer visible lo invisible y en incluir en nuestro vocabulario conceptos como "desaparecidos", "robo de bebés" y "terrorismo de Estado", entre otras.

  Tras la Guerra de Malvinas en 1982, el gobierno comenzó a perder su capacidad de presión y paralelamente los ciudadanos su miedo. El 21 de septiembre de 1983, en el marco de la Marcha de la Resistencia y por iniciativa de un grupo de artistas, grupos estudiantiles y agrupaciones juveniles, y con el apoyo de los organismos de Derechos Humanos, se realizó "el siluetazo" en la Plaza de Mayo.

  Los manifestantes comenzaron a delinear sus siluetas en afiches que luego instalaron en las inmediaciones de la Plaza. Los cuerpos dibujados visibilizaron a aquellos que el terror estatal había desaparecido. Estas figuras humanas, que puedieron  verse en el perímetro de la ex Escuela de Mecánica de la Armada, el emblemático centro clandestino de detención hoy recuperado como Espacio para la Memoria, se transformaron en uno de los iconos  del reclamo por la memoria, la verdad y la justicia.

  El Siluetazo tuvo lugar a partir de un proyecto original de los artistas Rodolfo Aguerreberry, Guillermo Kexel y Julio Flores, para participar con una obra en el Premio Objeto y Experiencias de la Fundación Esso, en 1982. Esta iniciativa se transformó finalmente en una multitudinaria acción colectiva para denunciar la existencia de desaparecidos. La inspiración de la imagen -la silueta de la figura humana- surgió a partir de un afiche del artista polaco Jerzy Spasky publicado en el Correo de la UNESCO varios años antes.

  En cada impreso había un dibujo de tantas figuras como muertos por día hubo en Auschwitz, con un epígrafe que decía: “Cada día en Auschwitz morían 2.370 personas, justo el número de figuras que aquí se reproducen”. Así decidieron, entonces, representar a los desaparecidos. La acción comenzó en la Plaza de Mayo, en la tarde del 21 de septiembre de 1983, cuando Agrupaciones estudiantiles de los centros universitarios (todavía prohibidas) como Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, Arquitectura, Filosofía y Letras, Sociología y Farmacia (UBA), los propios manifestantes de la marcha convocada por las Madres de Plaza de Mayo, y finalmente transeúntes de Buenos Aires, prestaron su cuerpo para delinear la silueta de cada cuerpo ausente.

  El historiador Amigo Cerisola señaló: “las siluetas hicieron presente la ausencia de los cuerpos en una puesta escenográfica del terror de Estado”.

  Este 24 de marzo de 2015, organizaciones de DDHH, agrupaciones políticas y estudiantiles se concentraron en la Avenida de Mayo y 9 de Julio para marcha con la consigna "Defendamos las victorias y vamos por más Democracia".

  "La memoria despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento", dice León Gieco en su canción "La memoria", esa memoria que se volverá a reivindicar hoy a  39 años del Golpe militar que durante siete años sumió en la noche más oscura a la Argentina.

  El 24 de marzo de conmemora el "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia", una jornada para recordar y analizar qué nos pasó a los argentinos en esos 2.818 días, llenos de violencia, dolor y ausencias.

  El 24 de marzo de 1976 el general José Rogelio Villarreal le dijo a Isabel Martínez de Perón: "Señora, las Fuerzas Armadas han decidido tomar el control político del país y usted queda arrestada". "Control del país...", tres palabras que contenían un futuro fatídico: disolución de los partidos políticos, cierre del Congreso, reemplazo de la Corte Suprema de Justicia, supresión de la actividad sindical y debacle económica y social. Este "control del país" fue teñido de sangre con más de 30.000 desaparecidos; detenidos por razones políticas que fueron víctimas de una violencia extrema y vejámenes y 500 bebés robados a sus padres biológicos, a quienes se les cambió la identidad. "Control del país", también significó una brutal y aniquiladora política económica.

  El régimen militar impulsó las bases de un nuevo modelo económico: el neoliberalismo, con la idea de que el Estado debía intervenir lo menos posible en el mercado. De esta forma, se configuró un país regresivo en lo económico y socialmente injusto. "control del país" es reemplazado por otras tres palabras Memoria, Verdad y Justicia, que son los pilares en los que una sociedad debe apoyarse para poder mirar hacia delante La apertura de la economía significó la destrucción de la industria nacional, así como también la creciente concentración de la riqueza en pocas manos.

  A comienzos de 1977, el entonces ministro de Economía, José Martínez de Hoz, inició un experimento monetario denominado "la tablita", un sistema de devaluaciones que dio comienzo a la especulación o "bicicleta financiera". En 1979, el sistema financiero se volvió incontrolable para el gobierno, los precios minoristas subieron un 139 por ciento y el consumo cayó abruptamente. Otro número que refleja la fuerte caída de la economía del país es que en los siete años de la dictadura se quintuplicó la deuda externa argentina. De 9.738 millones de pesos en 1976, ascendió a 45.069 millones de pesos en 1983. 39 años después, "control del país" es reemplazado por otras tres palabras Memoria, Verdad y Justicia, que son los pilares en los que una sociedad debe apoyarse para poder mirar hacia delante, pero sin olvidar y aprendiendo de los errores.

  Despierta la memoria recordar que el 15 de marzo de 2006 se sancionó la ley que declaró el 24 de marzo "Día de la memoria, por la verdad y la justicia", a instancias del entonces presidente Néstor Kirchner. Despiertan la memoria 13 juicios por delitos de lesa humanidad que se llevan adelante actualmente; despiertan la memoria más de 134 procesos finalizados desde que se declaró la inconstitucionalidad de las "leyes del perdón"; despiertan la memoria 563 condenados; despiertan la memoria 1064 detenidos por violaciones a los derechos humanos.

  La memoria se despierta con 116 nietos recuperados, con más de 200 detenidos-desaparecidos identificados a través de sus restos encontrados enterrados clandestinamente; con más de 100 ex centros clandestinos de detención señalizados para recordar que por allí pasó el horror y con 11.941 víctimas que vieron y verán sentados en el banquillo de los acusados a sus verdugos.

  La memoria se despiertan cuando son llevados ante la justicia los jueces cómplices y los empresarios que no dudaron en "entregar" a sus trabajadores a cambio de beneficios económicos bañados en sangre. Pablo Neruda dice en su poema "Los enemigos": "Por esos muertos, nuestros muertos, pido castigo. Para los que de sangre salpicaron la Patria, pido castigo. Para el verdugo que mandó esta muerte, pido castigo. Para el traidor que ascendió sobre el crimen, pido castigo. Para el que dio la orden de agonía, pido castigo. Para los que defendieron este crimen, pido castigo". (Fuente: télam. art. autor. AB)